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Candidatos metecos en la polis digital

En la Grècia antigua, los metecos eran los extranjeros que pese a no ser griegos habitaban las ciudades-estado y eran denominados de esta forma haciendo referencia al hecho que habían cambiado de residencia. La reciente campaña de las Elecciones Generales ha demostrado nuevamente que las estrategias de marketing político siguen haciendo de la mayoría de candidatos auténticos metecos de la polis digital: extraños que se adentran en el universo online sin conocer ni querer asumir las dinámicas de la red ni los nuevos paradigmas de relación entre usuarios que ésta permite.

Desde la exitosa y analizada hasta el aburrimiento campaña de Obama para las presidenciales de 2008 en Estados Unidos, muchos son los partidos españoles que han intentado seguir sus pasos en busca de ‘el nuevo dorado’ de la comunicación electoral. La red, i en especial las redes sociales, han sido vistos como el nuevo mercado de votantes pero en ningún caso como una oportunidad de establecer una nueva relación utilizando plataformas y perfiles para establecer una auténtica ágora digital. De los blogs, los primeros coqueteos con Facebook y sobretodo los vídeos de Youtube que protagonizaron la campaña de 2008 en España, hemos pasado al dominio de Twitter, la profesionalización de Facebook e incluso a algún experimento con Google +. Pero la dinámica que marca las estrategias digitales sigue siendo la misma: mensaje unidireccional y relación vertical.

La carrera de cifras por el record de fans o followers o los mensajes enlatados de consumo interno, acaban convirtiendo estrategias de los candidatos en una suma de anécdota irrelevantes y polémicas fáciles. Un nuevo input que sirve para llenar páginas de periódico y análisis electorales en una retroalimentación periodístico-política que roza la endogamia pero que raramente supera el círculo de periodistas, militantes y votantes ya convencidos. En definitiva, no permeabilizan en la sociedad ni generan espacios de debate e intercambio especialmente con sectores indecisos o de nuevos votantes. Cierto es que, en el caso de la mayoría de candidatos que han obtenido representación, todavía no nos encontramos ante nativos digitales. Por sus actos los conoceréis: migrantes que llegan a la polis digital con el único objetivo de rascar algún voto pero no comprenden ni están dispuestos a exponerse a las dinámicas bidireccionales y horizontales de la red. Campañas que no permiten la conversación pública, abierta y directa con el candidato, perfiles creados exprofeso para la contienda electoral y mensajes enlatados por los equipos de campaña con la única voluntad de generar tendencias digitales por la repetición hasta la saciedad de mensajes uniformes por parte de los militantes son solo algunos ejemplos.

En los próximos días, analizaremos más detalladamente algunos de estos errores y las estrategias desarrolladas por los principales candidatos en una campaña que en la que el gastado calificativo 2.0 ha vuelto a ser más un eslogan de marketing que una nueva manera de entender la política y la relación con los ciudadanos.

Publicado: nov. 28, 2011

Autor: Maties Ramos

Comentarios: 0

Número de palabras: 482

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Política

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